Taller de psicoestimulación y psicoerotismo.

 

Estoy muy emocionada, mañana facilitaré el taller de psicoestimulación y psicoerotismo.

Será con mis compañeras de la Comisión Psicológica Especializada en Igualdad y Género de Instituciones Públicas de Málaga, con motivo de nuestra reunión mensual, que ésta vez corresponde en el Centro de la Mujer de Alhaurín de la Torre donde trabajo.

Este taller, basado en el libro de Fina Sanz, psicoerotismo masculino y femenino, y en los talleres de sexualidad desde la perspectiva de género que he ido impartiendo a lo largo de los años pretende que las personas asistentes se reapropien de su cuerpo para sentirlo y sentirse en plenitud.

Trataremos de desfocalizar la sexualidad de la genitalidad, el sexo de la pareja y el placer de la culpa.
Cuestionaremos la educación que recibimos hombres y mujeres de manera diferencial y coitocéntrica y trataremos de unir Ying y Yang para encontrar el equilibrio.

Propondremos palabras como: Goce, reciprocidad, lentitud, calma, positividad, creatividad, sentimiento, escucha interior, permiso para el placer, integración cuerpo-persona, entre otras.

Y facilitadas por dinámicas con el cuerpo, y a través de los sentidos, intentaremos salir con mayor conciencia de quienes somos, cómo somos y quiénes podemos llegar a ser.

Sé que nos encontraremos con resistencias, miedos, vergüenzas, tabúes… Nuestra historia queda reflejada en nuestro cuerpo, y cuando lo activamos, así lo hacen también las emociones.

Pero estoy convencida que en este espacio de seguridad y confianza trataremos de tomar de conciencia de quienes somos para hacernos personas más integradas.

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Auguste Rodin-erótico

La sexualidad, una cuestión de ensayo y error para valientes

 

Hoy quería compartir un artículo que se publicó hace un tiempo en el suplemento “mujeres” de la revista el observador, porque creo que os puede interesar:

 

“La sexualidad positiva y saludable es para personas que se atreven a conectar con sus deseos y a probar algo aunque no sea acorde a su educación o género. También para valientes que digan que no a algo que se supone que les debería encantar”, escribe Rocío Carmona Horta, experta en género:

DESDE el principio de los tiempos, la sexualidad ha sido un tema que despierta verdadero interés y sobre el cual, cada poco tiempo se publica una investigación o se edita un artículo que habla sobre “lo que es normal” y “lo que no lo es “en la sexualidad humana.

YA Freud comenzó diciendo que lo normal era que las mujeres sublimaran sus deseos sexuales ya que las mujeres “decentes” no debían tener placer sexual. Y en caso de tenerlo, éste debía conseguirse a través del orgasmo vaginal.

EN los años 60, algunos defendían la idea de que las mujeres eran anorgásmicas por naturaleza, y las que no lo eran, se debía a que tenían alguna alteración endocrina y sus hormonas masculinas estaban en valores más elevados de lo que le correspondía.

MÁS adelante, cuando se comenzó a pensar sobre la posibilidad de que las mujeres también sintieran placer sexual, se las catalogó en dos tipos: las mujeres  frígidas o las putas.

HOY en día, las investigaciones biologicistas se empeñan en  encontrar argumentos que demuestren que los hombres son más activos que las mujeres, o que ellos tienen “necesidades fisiológicas”, mientras que las mujeres, dicen, no las tienen.

LOS libros de texto, muestran la sexualidad con el único fin de la procreación. Y los más modernos hablan de la sexualidad como algo peligroso, de lo que hay que cuidarse, pues se relaciona con ITA (infecciones transmisibles sexualmente) o con embarazos no deseados.

Y por supuesto, siempre, siempre, dando por hecho que lo correcto son las relaciones heterosexuales.

A nivel divulgativo, nos llegan estadísticas que aseguran que la media de relaciones sexuales (refiriéndose únicamente al coito) en España es de “X” veces al año. O que el tamaño medio del pene de los varones españoles es de “Y” centímetros.

HAN pasado los años, e incluso los siglos y el asunto, aunque en forma ha cambiado mucho, en esencia no tanto.

HOY en día, la industria farmacéutica también patologiza a las mujeres, y si éstas no tienen deseo sexual, atribuyen  la causa a un factor biológico y la solución a través de agentes externos que nos quieren vender: un líquido afrodisiaco, una crema tipo “Viagra femenina”, e incluso, en casos “extremos”: un dispositivo eléctrico insertado en la médula espinal. Todo ello de dudosa eficacia.

TODOS estos datos, extraídos de conclusiones “científicas” nos podrían llevan a pensar que las mujeres que no tienen deseo sexual debido a  su naturaleza.

SIN embargo, todas estas informaciones  “olvidan” mostrarnos otra cara de la sexualidad relacionada con el autoconocimiento, el placer, la comunicación…

BAJO mi punto de vista, el problema no es tanto inmutable o patológico como un problema de prisma.

HASTA ahora, todas las conclusiones se han hecho tomando como referencia la sexualidad masculina y falocéntrica y se ha desprestigiado el potencial sexual de las mujeres, sobrevalorando el coito y el pene.

OJO, esto no quiere decir que ahora vayamos a infravalorar el coito. Pero me gustaría poderlo incluir junto a otras muchas prácticas alternativas. Por ejemplo: incluyendo desde el clítoris hasta el último poro del cuerpo.

LAS mujeres tienen castrada la posibilidad de disfrute desde el momento que se le induce a pensar que si desea algo nuevo, es una descastada. Y hacen pensar que toda experiencias no escritas, no normativizadas, no estudiadas estadísticamente… no son normales.

DE éste modo, se censura y se limita la capacidad de placer…

MUCHAS investigadoras y escritoras actuales: Fina Sanz, Anna Freixas, Carmen Valls, Sylvia de Béjar…, entre otras, han planteado un punto de vista que pone el centro de  la diana en el plano mental en vez de en lo genital,.

SON pensadoras que han ampliado su visión. Así, comprenden que el máximo punto de placer está en la mente, y si trabajamos sobre ella, mejoraremos nuestra capacidad de disfrute. Estas mujeres han salido del reduccionismo de un cuerpo fragmentado al pasar a la mirada global e integral del cuerpo.

DE modo que la alternativa a la frigidez no es practicar todas las posturas del Camasutra, ni intentar tener 3 orgasmos en una noche, o uno en los probadores de una tienda en 0,30 segundos.

MÁS bien, la alternativa propuesta pasaría por cortar con todo lo que hemos escuchado hasta ahora y romper moldes.

SE trataría de conocer nuestro cuerpo para aprender a identificar sus zonas de máximo placer. Cambiar el enfoque reducido que sólo tiene en cuenta los genitales y ampliarlo al potencial goce que se puede experimentar en todo el cuerpo.

POR todo esto, digo, que al hablar de sexualidad no podemos hacerlo en términos de “normal-anormal”, sino más bien de una cuestión de ensayo y error para valientes.

LA sexualidad positiva y saludable es para personas que se atreven a conectar con sus deseos y a probar algo aunque no sea acorde a su educación o género. También para valientes que digan que no a algo que se supone que les debería de encantar.

POR eso, si se quiere gozar de una sexualidad saludable, es deseable conectar con  las necesidades y deseos personales, y responsabilizarse de la propia sexualidad. En definitiva, tener una predisposición activa, positiva y creativa.

 

http://www.revistaelobservador.com/index.php/suplementos/mujeres/5359-la-sexualidad-una-cuestion-de-ensayo-y-error-para-valientes.html

“LA PRIMERA VEZ”

Minientrada

¿Cómo son las primeras relaciones sexuales compartidas entre la adolescencia?

Hoy vamos a hacer un ejercicio de imaginación…

Imagina a una pareja de un chico y una chica, en su primer encuentro sexual coital…

Antes de seguir leyendo… cierra los ojos y piensa: ¿con qué dificultades crees que se van a encontrar?

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Bueno, pues éstas son algunas de las dificultades que se encontrarán:

1. Métodos anticonceptivos:

Probablemente no conozcan bien los diversos métodos anticonceptivos, así que no hablarán de ellos. En todo caso, si habrán escuchado frecuentemente que hay que mantener relaciones sexuales con preservativo, pero ¿Quién lo compra? Recuerdo un amiga mía, que me contó que cuando su novio (veinteañero ya), fue a comprar preservativos a la farmacia, al llegar a la farmacéutica le dio tanta vergüenza que… No compró anticonceptivos de ningún tipo, y lo que pidió fue un bote de champú J

Es una situación embarazosa que tratan de evitar. Y además, a menudo se les oye quejarse de lo caros que son…

Así que mal comenzamos con ésta dificultad para tener preservativos.

2. Un mal lugar:

Seguro que cuando están a solas, lo están por poco tiempo, y la familia puede llegar en cualquier momento, o el lugar público en el que se encuentren sea poco íntimo. Así que las prisas, y la incomodidad tampoco ayuda.

3. Miedos:

Es probable que ella tenga miedo a un embarazo no deseado, y esto la tensa e incomode.

Y él, tenga miedo a “no dar la talla”.

Así que la tensión emocional… suma y sigue

3. Naturalizar el acto sexual:

Es habitual pensar que el acto sexual es algo natural y espontáneo, por eso no se le da importancia a la necesidad de hablar sobre ello. Es poco frecuente encontrar parejas que se comuniquen sobre lo que sienten y deseen. Pues lo habitual es dar por sentado que lo deben de saber, por que sí.

Éstas son algunas de las dificultades con las que se encuentran durante la primera/s relación/es sexual/es coital/es.

Por eso es tan importante que en su educación sexual se les ayude a tener en cuenta todos éstos factores. Así les ayudaremos a prevenir posibles conflictos.

Os recuerdo: hablar, comunicar, compartir son claves para la salud sexual.