¿En qué consiste la sexualidad consciente?, ¿Cómo lograrla?

El pasado miércoles 11 de abril tuvimos el placer de facilitar el taller “Igualdad, salud y empoderamiento en las relaciones afectivo-sexuales” en la Universidad de Málaga.
Este taller estuvo organizado por el Observatorio jurídico-laboral de la Violencia de Género de la UMA y facilitado por Borja Rodríguez Núñez, Rocío Carmona Horta y Beatriz Cobo Blanco.

Al taller asistieron 24 mujeres y un varón, y a lo largo de 4 horas y media estuvimos hablando sobre qué es la igualdad y sus diferencias legales y reales, cómo se construye la identidad femenina y masculina y finalmente sobre la sexualidad consciente.

Durante la segunda parte del taller, que se titulaba “Empoderamiento desde la relación consciente con nuestro cuerpo: Salud y sexualidad”, Rocío y Beatriz planteamos una pregunta vertebradora:

¿Qué es para ti una sexualidad consciente?

Estuvimos debatiendo y llegamos a interesantes conclusiones que queremos compartir hoy aquí.

Una sexualidad consciente es aquella que conecta nuestro propio ser, sintiendo y disfrutando de una sexualidad libre y única y, para hacerla consciente, es necesario descubrir lo que a mí me gusta. Esta sexualidad toma en cuenta la energía generada por la intuición que es imprescindible escuchar. Es una sexualidad integral que abarca lo físico, lo emocional y también lo espiritual y, además, es aquella que me permite estar en el aquí y ahora sabiendo que soy y que somos seres sexuales conectando con el placer físico y emocional.

Se basa en mi libre elección y tiene en cuenta mis necesidades y deseos.
Y la consigo cuando conozco mi cuerpo, tengo en cuenta mis sentires, y también cuando respeto mis necesidades. Para ello, tengo que darme permiso para conectar conmigo.

Para descubrirme será bueno atreverme y explorar tanto a nivel de pareja como, por supuesto, a nivel individual. Solo a solas somos capaces de encontrar muchas respuestas y conocernos más en profundidad. Es necesario transgredir los estereotipos sexuales de género aprendidos y saber que tengo deseos y también limitaciones.

Respetar en qué momento del ciclo de la vida, si estoy en pareja, a solas, medicada, sana, joven, madura, maternando y también en qué momento de mi ciclo menstrual, ya que en cada una de sus fases el deseo es diferente, igual que en la vida. Es decir, comprender y respetar el cambio ya que somos seres que estamos en continua evolución y devenimos constante transformación.

Es bueno saber que tenemos derecho a la diferencia. Somos diferentes, esto es un hecho y más nos vale aceptarlo.
Es bueno acabar o romper con el mito de la fusión, no hay nada ni nadie que me complemente al 100% y en la sexualidad tampoco.
Es bueno ir cambiando la mentalidad para deconstruir lo aprendido y construir algo más sano. Ayudada por la desinhibición, el diálogo interno y externo, desarrollar la capacidad de empatía y de escucha.
No podemos olvidarnos de superar miedos y sanar dolores del pasado con esta voluntad de evolucionar.

Y todo ello en un contexto del feminismo que me ayuda empoderarme, entendiendo el feminismo como transformación social y cambio de paradigma en una sociedad donde las personas seamos libres y vivamos en igualdad y así fomentar el empoderamiento individual y colectivo. Solo así, de manera individual pero también colectiva, la no será algo que vivo yo, de forma aislada, sino de forma consciente, como parte del todo que es la humanidad.

Somos conscientes de que existen múltiples limitaciones y dificultades que se encuentran amparadas, por un lado, en las vivencias personales pero, por otro, y a su vez, también englobadas en la sociedad heteropatriarcal que marca los caminos que dicen que son correctos y por los que se nos señala como única vía para transitar.

No existen modelos sanos sobre sexualidades diversas y, los modelos que existen, como por ejemplo en la pornografía comercial, representan una sexualidad heteropatriarcal, falocéntrica y coitocentrista donde la violencia hacia las mujeres está demasiado presente, donde los deseos de las mujeres no existen y éstas solo son objeto del otro sin deseos propios. Con ese modelo de sexualidad y de mujeres y hombres, muy difícilmente podemos tener una sexualidad sana si no desaprendamos todas estas vivencias y representaciones mentales para construir la sexualidad desde la colaboración entre personas sanas y conscientes.

Tomar conciencia de esto me permite romper con los prejuicios, la culpa, el qué dirán, el miedo a la equivocación, la falta de autoconfianza y la intelectualización de todo lo que me va pasando.

A cambio lo que me ayudará y me facilitará el camino de salir de ahí es conectar conmigo, con mis necesidades, con mis deseos, con mis emociones y, todo ello, me ayudará a ser una persona más consciente más integrada y, por tanto, más feliz.

Que los hombres participen de estos talleres contribuiría a que el cambio no se diera sólo en las mujeres. Esperamos que tomen conciencia de la importancia del cambio para una mayor conexión personal, mejores relaciones compartidas y una sociedad más saludable. Aunque sabemos que una limitación masculina es la de la conexión interna y la introspección.

Gracias a todas las mujeres y el hombre que acudieron a este taller, por vuestra generosidad al asistir y compartir para construir un nuevo paradigma sexual.
Sentimos no haber podido acoger a todas las personas que estaban interesadas en asistir y que quedaron en lista de espera. Es por ello que esperamos poder repetir muy pronto para seguir reflexionando sobre igualdad, empoderamiento y sexualidad consciente.

Málaga, 26 de abril de 2018.

Beatriz Cobo Blanco y Rocío Carmona Horta.

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Acerca de Rocío

Me llamo Rocío Carmona Horta y soy psicóloga especializada en sexualidad, igualdad y género. Mi andadura profesional la comenzó en Madrid, en la asociación de Mujeres para la Salud, donde me especialicé en terapia psicológica desde la perspectiva de género. Allí, trabajé sobre diferentes problemáticas: pareja, maternidad, abusos sexuales, violencia de género… y sexualidad. Mi interés por la educación alternativa sobre sexualidad comenzó al comprender cómo la educación tradicional sobre sexualidad se inspiraba en una diferencia educativa entre hombres y mujeres, que en vez de basarse en el desarrollo de un potencial, se enfocaba en el miedo, el peligro, la entrega, la obligación… en resumidas cuentas, una sexualidad llena de estereotipos que no permite crecer, sino aceptar. Entonces comencé a impartir talleres a todo tipo de mujeres. Más adelante, extendí la formación a los y las adolescentes, colectivo homosexual y población en general: a través de talleres, artículos, ponencias… Sin dejar de formándome. Bajo mi punto de vista, la sexualidad es una faceta más de las personas, que en la medida en que la disfrutemos con curiosidad y responsabilidad, aprenderemos a ser personas más completas y sanas. Espero que éste Blog os nutra y os ayude a adquirir una mejor formación sexual. !Que lo disfrutéis!

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